Anticoncepción química y reemplazo hormonal



Por Beatriz Eugenia Andrade Iturribarría





Conviene ser brutalmente sincero con uno mismo.
Thomas Moore





I. Cocteles hormonales, cárceles patriarcales.

Bien, hoy daré continuación a aquel primer artículo en el que cuestioné frontalmente a la Píldora de Supresión Menstrual y al cual titulé Manipulación Menstrual I

Que quede claro que la intención de este artículo, de ninguna manera va en contra del Control Natal, al cual considero una de las piedras angulares para la sostenibilidad de este mundo y de los actos de liberación femenina más importantes.

Lo que más me interesa reflexionar es por dónde pasa todo este tema...incluídos nuestros cuerpos, nuestras mentes y nuestro darnos cuenta.

Es cierto que las mujeres ya no encontramos en la maternidad la única vía de desarrollo y realización, como solía ser en el pasado, también es cierto que cuando elegimos vivirla, somos bastante restrictivas en cuanto al número de hijos que queremos tener, o de plano, damos un rotundo no a pasar por esta experiencia. Desde donde se lo vea, las posturas son respetables.

El que elijamos cuándo y cuántos, no nos exime del tributo que a niveles físicos y emocionales habremos de pagar a cambio de los contraceptivos hormonales...

En lo físico se pasa por el debilitamiento de la respuesta inmunológica, las cefaleas, los problemas cardiovasculares, el aumento de peso, la osteoporosis, el cáncer de cervix y de mama, las náuseas, el estreñimiento, la hinchazón, por mencionar algunos.

En lo psíquico lidiamos con la ansiedad, la angustia, la depresión, la alteración en el estado de humor, y la disminución de la libido.

Y aunque hay un grado de empoderamiento en el sentido que podemos postergar las preñeces y separar el acto erótico del procreativo -lo cual es maravilloso-, dicho empoderamiento no es del todo real, ya que la riqueza, que en todos sentidos, aportan los Ciclos Menstruales a las mujeres, se ven suprimidos de manera dolosa, por los efectos de las hormonas prescriptas.

Un cuerpo engañado es un cuerpo separado de su esencia, ergo, un cuerpo desempoderado. Quien lo habita, se encuentra en las mismas condiciones...

Los dones más legítimos de la mujer se despliegan a través de las fases que conforman su Ciclo Menstrual. Estos Poderes se van imbricando con la precisión del más fino de los relojes, en lo biológico, en lo mental y por supuesto, en lo espiritual, y sus matices van en relación directa con la fase progestacional, la ovulatoria, la lútea y la menstruante. A niveles más profundos, a cada una de ellas, les corresponde un Arquetipo Menstrual específico.

Robar los ciclos a las mujeres sin hablarles con franqueza de lo que ello significa, es seguirlas tratando como seres inferiores, y recluirlas al papel de esclavas sexuales, sólo que sin la conciencia de serlo. Es venderles la idea de la total libertad, sin mostrarles los costes que a niveles más profundos traerá la supuesta panacea: Evitarán tener hijos que no quieren tener, y también evitarán la posibilidad de tomar conciencia de su Poder Femenino.


II. Hormonas recetadas vs Autoconocimiento

Es mucho más fácil que el personal médico prescriba un anticonceptivo y que la mujer lo ingiera o se lo coloque y regrese cada 6 meses para un chequeo de rutina, que pedirle que tome conciencia de sus Ciclos, que lleve un Diario Menstrual, que aprenda pecibir las manifestaciones físicas, emocionales y espirituales que se dan cada día, que vaya haciendo inferencias de qué Poderes Personales se van desplegando de acuerdo a la fase por la que pasa, que los vaya usando a su favor y desde ahí opte por tener o no tener hijos.

Es más fácil diagnosticar un Síndrome Premenstrual y prescribir ansiolíticos o bien, tacharlas de neuróticas, que respetar que las mujeres durante la segunda parte de su Ciclo, tienen de manera natural, la necesidad de interiorizar, de no socializar, de intuir y sentir de una manera profundamente poderosa.

Imaginemos una sociedad que favoreciera espacios en donde las mujeres menstruantes o premenstruantes, pudieran tener la posibilidad de recluirse, de meditar, y de reunirse con otras congéneres a compartir la experiencia... Una sociedad que honrara y confiara en el trabajo de mujeres sabias que se dedicaran específicamente a acompañar e iniciar a las mujeres en los Misterios Femeninos y a asesesoralas en esta vía de autoconocimiento... ¿Puedes imaginar las repercusiones sociales, políticas y económicas que esto traería?

Todo esto suena tan absurdo en una sociedad patriarcal como en la que vivimos... ¿Cómo podrían plantearse algo tan poco común y aún menos, facilitárselos a sus consultantes cuando ni l@s mism@s médic@s tienen idea de que esto sucede! ?

Una mujer consciente de sus Ciclos Menstruales, es una mujer empoderada, si o si.

La vía de autoconocerse, definitivamente, demanda de parte de las mujeres, un estilo de vida más hondo y de interiorización que quizás muchas no estén dispuestas a vivir, pero ello no significa que las cosas como se dan actualmente, sean las más favorecedoras e invulnerables a la mejoría.


La apropiación de las mujeres sobre sus cuerpos y preñeces, y la libre elección de sus compañeros sexuales, a partir de que se comenzó a usar la anticoncepción hormonal, como ya lo dije, es muy relativa...

Es cierto que ahora los encuentros eróticos se viven con una menor ansiedad frente a un posible embarazo, es cierto que la virginidad dejó de esclavizarnos y que ahora nos desenvolvemos de una manera muy diferente a como lo hicieron nuestras antecesoras; sin embargo, tenemos que aguzar los sentidos, porque nos guste o no, el patriarcado seguirá ingeniándoselas para tenernos bajo sus órdenes, y una de sus formas es precisamente la entrada de químicos en nuestro organismo con la cantaleta de que la dichosa píldora, el parche o el anillo hormonal, nos liberarán de una buena vez por todas de cualquier grillete.
¡Men-ti-ras!

Los conceptos anteriores, incluyen también la violencia que se ejerce en contra de las mujeres climatéricas a quienes se les prescriben reemplazos hormonales ridículos, a través de los cuales, se vuelve a engañar al cuerpo -ahora a la inversa-, haciéndole creer que aún es joven y fértil y que no es cierto que está cruzando el Portal Iniciático que lo llevará a la vejez -y por supuesto, a la Sabiduría que esa etapa nos regala-, y algún día, a la Muerte.

Todo esto como parte del estúpido culto patriarcal, que pontifica -sutil, pero contundentemente-, que sólo lo joven y rozagante es digno de ser amado, venerado y respetado.



III. Despierta

Te propongo, salir del sopor de la contracepción hormonal y del gobierno de las farmacéuticas sobre tu vida, para a mudarte a la Anticoncepción Consciente, la cual tiene que ver con Autoobservación, Contacto contigo misma, Reapropiamiento de tu cuerpo, Alianza con tus Ciclos Menstruales y con tus Poderes Femeninos.

Estoy segura que desde ahí, el día que elijas vivir la maternidad -biológica o personal-, lo harás pasando por la Conciencia, y sin duda, parirás: más Conciencia de Ti Misma y de la Vida.


A Lilia y a Armida: por confiar en sus vientres...

Mis arrugas

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Por Florence Thomas ©
Periódico El Tiempo



No podría vivir sin ellas. Son mis cómplices, me acompañan a todas partes y hacen parte de mi identidad. Gracias a ellas tengo, desde hace ya años, la cara que merezco. Las que encontraron refugio en la esquina de mi mirada, nacieron de un amor no correspondido, de un imposible encuentro, de una demasiado breve pasión, de una angustia materna y de algunas noches de insomnio. Las que habitan en la comisura de mis labios son las de la risa, del humor, de la nostalgia, de la felicidad y de la ternura, no sabría vivir sin ellas.

Algunas mujeres me han preguntado por qué no me hago la cirugía estética. Esta cirugía lo aplana todo, pero sobre todo, los recuerdos y la memoria, asegurándote que a los 58 años puedes lucir nuevamente de 38………………, y dígame por qué lucir de 38 cuando uno tiene 58?

Por qué renegar de la cara, de la piel y sus surcos cuando son años vividos, dolores y risas que han moldeado la expresión y que le han dado un reflejo a la mirada y un sentido a la sonrisa?

Las arrugas sólo atestiguan que uno ha vivido y no renunciaré a ellas por nada. Tengo 58 años y no renegaría de uno solo de mis años. No quisiera perder en los breves y certeros movimientos de un bisturí la década de los 80, década de mi clara decisión de trabajar con y para las mujeres de este país, década del nacimiento del grupo ‘Mujer y Sociedad’ de la Universidad Nacional y de la adolescencia de mis hijos. No quisiera negar la década de los 90, durante la cual descubrí en mi, gracias a la práctica de un aprendizaje de la “sonoridad”, expresión femenina de la fraternidad, una fuerza tranquila que me permite afianzar mis escogencias de vida de este complejo país que aprendí a amar poco a poco.

Por cierto, me cuido, como razonablemente, ya no fumo y me gusta caminar en esta Bogotá que ya nos lo está permitiendo. Sé por fin quiénes son mis verdaderos amigos y sobre todo, amigas y descubro lo delicioso de saber decir “No” cuando es preciso.

Además, mirando a los hombres de mi edad, comprendí que las mujeres no envejecemos solas……….. nuestros amigos, nuestros compañeros envejecen al mismo tiempo, al mismo ritmo que nosotras y a veces más
dramáticamente que nosotras. Conozco a los hombres de 55 a 60 años, nada envidiables: Barriga naciente y a menudo más que naciente, calvicie aparente, gorditos en la cintura, potencia sexual bastante afectada, andropausia y compañía. La cultura, siempre más benévola con los hombres que con las mujeres, nos quiere hacer creer que envejecemos solas……..pero conmigo no lo logró.

Mis amigos varones me acompañan en esto y no siempre lo viven bien a pesar de una mirada más generosa sobre sus canas y marcadas arrugas en la esquina de su mirada. Al contrario, parecería que este hombre de
55 o 60 años, tan moldeado con el tiempo como cualquiera de nosotras, es un seductor tal vez, pero máximo hasta la 11 de la noche……….porque más allá! No les cuento! Y nadie lo cuenta! Incluso les diré que las mujeres, en general, envejecemos mejor que los hombres.

Hemos puesto tantas cosas, tantas pasiones, tantos viajes, tantos encuentros, que este otro tiempo que nos regala la vida al llegar a los 60, es hoy día, para las mujeres de mi generación, una posible fiesta.

Arrugas y canas me seguirán acompañando. Borrarlas, negarlas, sería algo así como una traición a lo que soy hoy día; sería como renegar de estos momentos de vida que me construyeron; como renunciar a la imagen
que me devuelve el espejo cada mañana; como no aceptar la identidad que por fin me define, me da un nombre y a la vez me permite nombrar a los y a las que me han amado, que me aman, y, por fortuna, conozco hombres que se reconocen también en mis arrugas y no los sepultaré por medio de una cirugía estética. Ahí están ellas, grabadas en mi piel y les prometo que seguirán ahí.

Definitivamente quiero a mis arrugas y con ellas, la edad que tengo.

Una visión indígena sobre la Menopausia

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Por Brooke Medicine Eagle


Les hablo como Mujer Búfalo del Norte, hermana mayor. Soy Mujer Tierra, enraizada profundamente en este suelo; soy Mujer Espíritu, portadora del Gran Misterio. Hoy vengo a hablarles de la Posada de la Abuela a aquéllas que ya estén allí y a todas las que conocen su función. Mujeres, despierten y vean, pues se aproximan a esta posada. Hombres, despierten y escuchen, pues éstas son sus mayores, guardianas de la Ley Altísima.

La Posada de la Abuela es la etapa de las mujeres de cabello blanco (sabiduría) que ya han sobrepasado el tiempo de dar el poder de su sangre y ahora la retienen como energía para sostener la Ley. Cuando elegimos rodearnos de un cuerpo terrenal, también aceptamos su responsabilidad, un don para ser compartido. Al elegir un cuerpo femenino, aceptamos la posibilidad de nutrir y renovar todas las cosas. Nuestra herramienta es la ley única del Creador: "Estarás en buenas relaciones con todas las cosas y con todos los seres en la gran rueda de la vida".

La Ley de las Buenas Relaciones, don del Creador a las mujeres, es un conocimiento innato que abarca todos los aspectos de las relaciones. Despierta, se desarrolla y profundiza en contacto con quienes, en nuestra sociedad, la modelan. Nuestro deber es compartir las comprensiones profundas con nuestros hermanos y familias, de modo que la armonía y la paz reinen entre nosotros.

Cuando nuestras mayores atraviesan el umbral de la Posada de las Abuelas se convierten en cuidadoras de la Ley. Su atención ya no se consume en la creación de sus propias familias. En este sentido, no tienen hijos y, según nuestras costumbres, quienes no son padre o madre de ningún hijo en particular, son padre y madre de todo hijo. Su atención se vuelve hacia los hijos de Todas Nuestras Relaciones: sus propias criaturas, las de sus amistades, clan o etnia, y las criaturas de todas las ruedas de la vida: Bípedos, Cuadrúpedos, Alados, con Aletas, los Que Crecen Verdes, y demás. Nuestra relación con el gran círculo de la vida recae en sus manos. Ellas deben ejercer su responsabilidad modelando, enseñando y compartiendo la vivencia de dicha ley en la vida de todos los días, de modo que todos alcancen el equilibrio.

En términos prácticos, para las mujeres esto significa lo siguiente: al cruzar la menopausia, se abre la oportunidad de experimentarse a sí misma de una manera renovada y profundamente poderosa. Al dejar atrás el desconcierto y el temor generados por presión cultural y al abrirse a la verdad que mora en su interior, la mujer encuentra un desafío increíble para el que está mucho mejor equipada que cualquier otro bípedo. Le es posible sentarse en consejo y usar el poder de la sangre ahora retenida para crear un mundo armonioso a su alrededor.

La sangre de luna (menstrual) de la mujer se halla entre las substancias más nutrientes y bio-energetizantes de la Tierra. Puesta sobre una planta, ésta se nutre en profundidad. Nuestras costumbres nativas proponían, durante nuestras ceremonias de siembra y nutrición de las cosechas, que las mujeres en su tiempo lunar se movieran entre las plantas y derramaran su sangre. Nuestras mujeres siempre dieron su sangre honrosamente. Se sentaban sobre el suelo y la donaban directamente o la derramaban sobre musgos que luego depositaban sobre la tierra, para nutrirle y renovarla. Se acomparíaban con esta canción:

"Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a la Luz.

Entrego esta sangre de vida a Todas Mis Relaciones y abro mi matriz a la Luz.

Entrego, entrego, entrego, entrego; abro mi matriz a la Luz."

Vicki Noble, en el "El tambor del Chamán", recuerda que ésta fue la primera sangre ofrecida en el altar, como ofrenda bendecida. Luego, cuando se dejó de honrar a las mujeres y se ignoró el poder de sus sangre dadora de vida, se recurrió a los sacrificios animales y humanos para salpicar sangre sobre el altar.

Esta es la sangre que retienes en ti cuando ya no sangras en los ciclos lunares; has dejado atrás tu tiempo lunar. Abuelas: quizás no sean conscientes de la profunda responsabilidad que ahora asumen; de saberlo, hubieran tenido la oportunidad consciente de aprender y profundizar en vosotras mismas y en la buena relación durante sus vidas, de modo de salvar a su pueblo, de modo de brindarse bien es estos años. Mujeres jóvenes que ahora leen esto, vosotras podéis ser conscientes y elegir aprender y crecer de este modo, para estar listas cuando os toque entrar a la Posada de la Abuela.

Muchas tribus y etnias recuerdan la primacía de la Ley de Buenas Relaciones y en ellas los consejos de Abuelas gozan de la más alta autoridad. Si un jefe de paz no guiaba a su pueblo por la tierra de modo que gente y animales tuvieran buena comida, agua clara y valles acogedores en tiempos de vientos fríos, las Abuelas solicitaban a otro que condujera; señalaban a alguien que contara con mejores posibilidades de llevar a cabo la tarea de nutrir y renovar la vida del pueblo. Si un jefe de guerra creaba tanta animosidad entre las tribus vecinas y la frecuencia de los ataques interrumpía el bienestar del pueblo, le pedían encontrar usos productivos, y no destructivos, para su energía. Tal era su poder: se hacían cargo seriamente de nutrir y renovar al pueblo y actuaban en concordancia.

Hoy en día, las Mujeres Búfalo nos piden que asumamos el papel que quedó vacante. Cuando observo el mundo que nos rodea, veo que todos y cada uno de los problemas que enfrentamos como Bípedos son problemas de relación, sea con los árboles de las selvas tropicales, con otros pueblos, dentro de nuestros sistemas familiares disfuncionales o en la alienación de unos con otros y con la naturaleza. Despierta el deseo de relacionarnos con nosotras mismas como cocreadoras con Todo Lo Que Existe. Sobre estos temas se nos pide explayarnos y encarar acciones espirituales.

La Posada de la Abuela abarca todas las mujeres post-menopáusicas. Dentro de ellas se forman grupos pequeños en torno a funciones específicas. Para algunas, el cuidado de un cesto sagrado; para otras, cierta clase de curación; y para otras el mantenimiento de la senda de la belleza (arte) entre la gente. Una artesana en canasta puede pertenecer a la vez al grupo de cestería y al grupo que Quarda objetos sagrados (esto último por linaje familiar). Una mujer puede pertenecer tanto a una sociedad de Danzas del Sol como a una sociedad de herboristeras.

Al comenzar a reunirse con otras, el primer grupo es pequeño y heterogéneo y se hace necesario descubrir intereses comunes, capacidades individuales y metas. Parte del tiempo juntas puede emplearse en aprendizaje y comprensión, en reuniones para compartir capacidades para meditar y escuchar las Grandes Voces Internas, para caminar sobre la Tierra o para fortalecer y tonificar el cuerpo.

Con frecuencia se me pregunta por quienes han experimentado amenorrea, menopausia temprana o histerectomías. Aunque no creo poseer respuestas exactas, mi propia experiencia me da algunas pautas. Lo primero que les digo es que el ritmo actividad/receptividad, acción terrena/Gran Misterio, que es el ciclo natural en sincronía con la Abuela luna, todavía resuena en las aguas de sus cuerpos, aunque no vaya acampañado de sangre externa. Profundizan la vivencia de los ciclos lunares dentro de vosotras, ya que resulta de suma importancia para cada una y para Todas Sus Relaciones, a fin de atravesar el velo durante la sangre, ir hacia el Gran Misterio y traer visión para el pueblo.

Por otra parte, muchas de nosotras, sin experimentarnos todavía como ancianas, somos llamadas a la Posada de la Abuela. Hay una necesidad urgente de despertar esta función entre las mujeres, debida al derrumbe de las culturas aborígenes y al abandono de las costumbre femeninas. Muy pocas se sientan en las Posadas y perpetúan la nutrición y renovación de sus pueblos, por lo que algunas más jóvenes somo llamadas a la Posada por medios muy diferentes. Aceptémoslo como un honor.

Finalmente, me referiré el rito de pasaje de la Posada de la Abuela. Aquellas que estén cerca de una mujer que cruza el umbral, deben honrarla y manifestarle apoyo en este tiempo de responsabilidad grande. Una meditación guiada puede ayudarla a conectarse con su propia fuente de fuerza y sabiduría. Quienes la conocen, saben qué aspectos son su fuerte. También debe recordársele su responsabilidad en la nutrición y renovación de Todas Sus Relaciones y la Ley de Buenas Relaciones del Creador.

Sé que mediante su propia experiencia, cada una profundizará su sabiduría mucho más allá de lo que pueda decirles. Recordar: la Madre Tierra, la Abuela Luna y el Padre Espíritu viven dentro de cada una de vosotras. Sumergiros profundamente en vostra verdadera naturaleza y extraer de allí la belleza.

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Broooke Medecine Eagle (Águila Medicinal), creció en una reserva de Montana. Es Cuidadora de la Tierra, visionaria, escritora, artista, docente y sanadora.